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jueves, 14 de septiembre de 2017

No. Yo no me pongo eso

Las mujeres tenemos nuestra prenda fetiche, esa que nos encanta y que nos hace sentir bien, a la que recurrimos cuando queremos ir a la fija porque sabemos que realza nuestra figura y saca el mejor partido a toda nuestra anatomía o simplemente porque es nuestra favorita. Yo, por ejemplo; amo y amaré los jeans, sobre todos los oscuros de talle alto o medio y más bien ajustados. Cuando me los pongo me siento poderosa, guapa, elegante y bien vestida.

En cambio, hay modelitos que no me gustan para nada, aunque estén de moda, sean elegantes o de buena marca nunca me los pondría porque no van conmigo. Obviamente este es un tema muy subjetivo, de gustos y sobre todo muy personal, por eso a continuación les presento mi top five (5) de las cosas que no, gracias, no me pongo.


Foto: Google imágenes.

  1. Los trajes sastre: me da igual si son de falda o pantalón, encabezan la lista de las piezas de vestir que no me gustan. La razón principal: son un uniforme que no me diferencia de otras personas y sus formas o colores son muy limitados, por cierto. Para mí las mujeres que se visten de sastre se ven iguales, no importa si lo compraron en un almacén de retail o los diseñó un habilidoso sastre; me parecen aburridos y sosos aunque, eso sí, debo reconocer que son elegantes y útiles para la vida de oficina.
  2. Corbatas y tirantes: Para algunas ese look andrógino o masculino pega de maravilla y se ven muy sensuales, incluso puede ser muy elegante cuando lo lleva una mujer de negocios muy empoderada de su rol profesional. Yo, por mi parte tiendo a explotar mi lado más femenino y si bien, me gustan mucho los pantalones por su versatilidad y comodidad me decanto más por prendas delicadas y accesorios como collares, aretes o bufandas para darle ese toque girly a cualquiera de mis pintas. Las corbatas y tirantes las dejo en el armario masculino.
  3. Botas blancas: el calzado blanco me ha disgustado casi toda mi vida. Ahora, debo confesar, AMO los tenis blancos, me parecen una prenda comodín perfecta cuando quiero andar cómoda pero no demasiado informal y hasta con vestidos me los he puesto. En cuanto a los tacones blancos, bueno… ya hasta me parecen bonitos para ciertas ocasiones, aunque todavía no soy lo suficientemente osada como para comprarme unos. Pero con lo que si no he podido es con la bota o botín blanco, no van con nada. No tengo palabras para definir lo feos que me parecen.
  4. Ropa TOTALMENTE transparente: no me gusta porque me incomoda la idea de andar por ahí mostrando cada parte de mi cuerpo, incluso las que se supone que no se deberían ver, y es que para mí, uno de los placeres más grandes a la hora de vestir es el poder cubrirme de manera elegante, poder enmarcar mi silueta o simplemente esconderla cuando así lo deseo y esas transparencias tan reveladoras me hacen sentir expuesta y vulnerable.
  5. Medias veladas de colores brillantes o con estampados llamativos: Si bien, soy el tipo de persona que le encanta el color, no lo soporto en las medias veladas o leggins. Hay un motivo estético detrás de esta antipatía y es que al tener las piernas no tan delgadas este tipo de estampados, figuras o colores hacen que se vean gruesas y por lo tanto más bajita de lo que soy, además me parecen muy difíciles de combinar y por lo general, la forma más fácil de hacerlo es con faldas o vestidos negros, y yo entre otras manías, no soy muy amante de llevar este color con tonos brillantes y llamativos. Entonces digo NO.

Aclaro que con este texto solo quiero expresar mi opinión, muy subjetiva y personal sobre estas prendas, bien porque no me gustan o porque me hacen sentir fuera de lugar, pero esto no quiere decir que otras mujeres no las puedan lucir y que por el contrario no se vean elegantes y muy bien arregladas cuando las usan.

Otra cosa, tampoco juro sobre una Biblia que nunca las usaré, porque como sabemos el tiempo, las circunstancias, las vueltas de la vida o los caprichos me pueden llevar un día a ponerme algunas de estas cositas, porque TODO PUEDE PASAR.

domingo, 7 de febrero de 2016

Reencuentros de corazón



El sábado me encontré con un grupo de buenas amigas y ex compañeras de trabajo. Me encantan estas reuniones, volver a ver a la gente con la que alguna vez compartiste largas jornadas y experiencias laborales, sentir que aunque todas estemos en diferentes momentos y circunstancias de la vida no ha pasado el tiempo y nuestra esencia es la misma.

Aunque era un encuentro muy informal, seamos sinceras, siempre queremos vernos y que nos vean bien, es como una manera de demostrar que estamos pasando por un buen tiempo y nuestra vida va por buen camino.

Al vivir a las afueras de Bogotá siempre es para mí un reto encontrar que ponerme y los zapatos son una de las cosas que más me ponen a pensar al escoger la pinta adecuada para cada ocasión. Me encantan los tacones y tengo un clóset muy bien equipado de este artículo tan importante para una mujer, pero a la hora de tomar un bus intermunicipal y el dichoso Trasmilenio, la comodidad siempre es algo en lo que pienso, por eso, casi siempre llevo un par de zapatos deportivos o unas baletas, para los trayectos en los que debo usar el transporte público y luego al llegar al sitio, bien sea la oficina, bar o lugar de reunión ponerme los flamantes tacones.

Pues en esta ocasión no quería, le hice el quite a los tacones y opté por este look informal con una chaqueta gris de Zara, camisa blanca de boleros de NafNaf, pantalón gris de Chevignon, tenis tipo Convers, gafas Ray ban y muchos accesorios plateados. De esta manera logré un atuendo muy cómodo, pero a la vez muy versátil que se puede volver más formal agregándole un par de estilettos o unas botas o botines negros.

Para terminar, les muestro una foto del reencuentro con unas hermosas mujeres y compañeras de vida que tienen mucho Factor Wow.


lunes, 7 de diciembre de 2015

Listas para la fiesta

Llegó el fin de año, época de balances, de revisión de los objetivos cumplidos y de empezar a planear el año que viene.

Por el momento, centrémonos en uno de los primeros y obligatorios eventos del mes: la fiesta de la empresa. Si, esa que se hace cada año y que siempre nos pone a pensar en qué nos vamos a poner. Y es que seamos sinceros, si bien, vemos a nuestro compañeros de trabajo todos los santos días del año, esta es una oportunidad para dar una muy buena o muy mala impresión que puede durar todo el año siguiente y en ocasiones muchos más....

Es importante prestar mucha atención a lo que vamos a ponernos ese día, para vernos lindas, más no exageradamente llamativas. Recordemos, que por lo general, en todo lo que tiene que ver con vestuario, menos siempre es más, y esta frase aplica muy bien para ser tenida en cuenta durante este tipo de celebraciones.

Existen empresas que son muy estrictas con sus códigos de vestir: no aceptan jeans, las faldas cortas o los pantalones de dril o camisetas para los hombres, lo cual no permite que despleguemos mucho nuestra originalidad a la hora de escoger nuestro look del día a día.

Si por casualidad trabajamos en una de estas empresas, evitemos ser muy creativas el día de esta celebración y abstengámonos de usar escotes hasta la rodilla, minifaldas tipo cinturón o maquillaje exagerado y mucho menos de excedernos con el consumo de alcohol, pues si se nos va la mano podemos llegar a tener, como dicen los expertos: “un fallo de vestuario” y podemos terminar mostrando más de la cuenta a jefes, directivos y compañeros de trabajo.

Teniendo en cuenta esto, recordemos que la fiesta de fin de año de la oficina es un momento para compartir y celebrar los buenos momentos vividos durante todo el año junto uno con nuestros compañeros de trabajo.

La mayoría de esas fiestas se realizan en haciendas, clubes o restaurantes a las afueras de la ciudad, por lo cual entre más cómodas estemos mejor. Pero ojo, esto no quiere decir que no podamos ir elegantes y bien arregladas, por ejemplo con un lindo pantalón, un buen par de jeans, botas, unas bonitas baletas o zapatos de tacón cómodos, acompañados de unos lindos accesorios y un buen maquillaje que resalte de manera natural nuestras facciones.

Esta es una linda oportunidad para agregar algo nuevo a nuestro clóset y dejarnos ver de una manera distinta, pero siempre acentuando nuestros mejores atributos y recordando ante todo que esta es una celebración por y para cada uno de nosotros por los logros obtenidos durante el año.

Y ustedes ¿Qué vas a usar para esta fiesta de fin de año?


A continuación publicó estas fotografías de fin de semana con mi look de fiesta empresarial. 


                            Mi look: Gafas Rayban, cadena de plata y perlas (hecho por mí),
                                     chaqueta: Love Culture, pantalones: Chevignon, bolso (regalo traído 
                                     de la China), Zapatos. Bon-Bonite.

lunes, 31 de agosto de 2015

Lunes con actitud



No sé porqué pero el lunes siempre tiene mala fama. Por eso para empezar la semana con una buena actitud, nada de mejor que una combinación para trabajar que nos haga sentir muy cómodas, relajadas, pero bien vestidas y que por supuesto nos cargue de buena vibra hasta el próximo domingo.

Esta semana, especial además, por que decimos adiós a agosto y le damos la bienvenida al mes de septiembre, la empiezo con unos pantalones acampanados, tendencia que marcó muy fuerte la pasada temporada primavera/verano y que todavía hace eco para lo queda de este 2015, gracias a firmas como Emilio Pucci, Roberto Cavalli y Gucci o a marcas low cost como Mango, Zara o H&M que la incluyeron en sus colecciones.

La ventaja de este tipo de prenda, es que va bien con casi todo tipo de cuerpo y se pueden combinar con casi cualquier top, camisa o camiseta. En cuanto al calzado, no cabe duda, que van mejor con unas botas o cualquier zapato de plataforma, ya que por llevarse más largos, ayudan a estilizar la figura y generan un efecto visual que hace que las piernas se vean larguísimas y por la tanto nos hacen ver más altas.

Finalmente, si bien los pantalones acampanados o bota campana, no son necesariamente un básico para nuestros armarios, si pueden ser una prenda con la que podamos jugar cuando queramos tener un look diferente, pues nos permite salirnos de nuestra zona de confort.

En está ocasión llevo unos pantalones acampanados de Studio F, que compré hace unos 5 años, botas con plataforma de Vélez, top de Mango, gafas de Michael Kors y bolso Louis Vouitton.

domingo, 9 de agosto de 2015

Hunters: de botas para el campo a íconos de moda

Me encantan, me encantan. Si, así soy, apasionada por las Hunter o botas de plástico impermeables que salieron del campo y se tomaron las ciudades, convirtiéndose en una prenda básica para muchas mujeres por su funcionalidad y comodidad.

Si bien, las botas Hunter se han popularizado en los últimos años, después de que Kate Moss fuera fotografiada usando un par en el festival de Glanstonbury, han sido imitadas por otras marcas que de una u otra manera buscan llevar las botas de plástico a otro nivel. Pero siempre serán las Hunter, las clásicas, las que se fabricaron en 1856 en Escocia mis favoritas.

Desde su nacimiento como calzado para a lluvia, y posteriormente con la aparición de las “Green Wellington” como se les llamaba a las clásicas de color verde que se usaban exclusivamente para el trabajo pesado de las granjas y con las que alguna vez Lady Di fue fotografiada hace más de 30 años, hoy las Hunter pisan más fuerte que nunca, con nuevos diseños y con una paleta de colores que abarca todos los tonos imaginables.

Yo tengo dos pares: unas negras acharoladas y unas color marsala, que uso cada que puedo y no necesariamente en días de lluvia. Me gusta llevarlas porque me hacen sentir bien vestida, pero muy cómoda y aunque me encantan, las noto algo pesadas y siento que se me enfrían un poco más los pies que de costumbre, pero esto no impide que las use y que ocupen un lugar privilegiado dentro de mis zapatos favoritos.
Foto 1. Botas: Hunter, jean: Forever 21
Foto 2. Botas: Hunter, jean: Mango, chaqueta: Mango, suéter: Tommy.