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sábado, 21 de abril de 2018

Mi encuentro con Daniela Kammoun de Project Glam


Daniela Kammoun, directora y fundadora Project Glam

Hace unos años, cuando estaba dando mis primeros pasos con este blog, me encontré en Facebook con un aviso de un curso que ofrecía la oportunidad de crear y mejorar mi imagen personal. Yo un poco escéptica con aquello del aprendizaje virtual, y no sin antes darle vueltas en mi cabeza, me arriesgué y fue así como llegué a Project Glam, una comunidad que busca ayudar a mujeres como yo a verse y sentirse mejor con su cuerpo.

El curso, además de las lecciones diarias, incluía varias tareas que debían ser elaboradas y entregadas con rigurosidad según la fecha y hora acordada por Daniela Kammoun, quien no solo era la consagrada profesora, sino la directora y fundadora de Project Glam.

Recuerdo que con un poco de osadía y arrojo de mi parte, en lugar de enviarle las fotografías de celebridades que exigía la lección, le envíe unas mías (de las primeras que publiqué en el blog) y le hice unas preguntas muy directas sobre mi estilo. Nunca pensé que fuera a contestar y a solucionar mis dudas, pero lo hizo; con mucha amabilidad y generosidad, me dio algunos consejos y comenzó una bonita relación maestra-alumna que se prolongó un par de años más, durante los cuales hice todos los cursos posibles, desde el de imagen personal, pasando por el de maquillaje y finalmente el de asesora de imagen.

Precisamente, hace unos días, Daniela Kammoun, venezolana que vive en Suiza, me sorprendió con su llegada a Colombia y aún fue mayor la emoción cuando me llamó su relacionista público para invitarme, durante su visita al país, a entrevistarla y por supuesto a conocerla personalmente, lo cual me hizo mucha ilusión.

El día del encuentro Daniela estaba perfectamente arreglada, muy sobria y siguiendo al pie de la letra los tips de estilo que ella misma, junto con su equipo de trabajo, comparten con las más de 300.000 mil mujeres que hacen parte de la comunidad Project Glam, cuyo objetivo es democratizar la palabra estilo, para sacar a las mujeres del contexto de la moda o de las marcas y llevarlas a entender y conocer su cuerpo, todo esto a través de una metodología de cuatro pasos:

1. Descubrir tu estilo
2. Conocer tu cuerpo
3. Tener un clóset funcional
4. complementar con accesorios y maquillaje

Seguimos conversando. Ella me cuenta cómo ha cambiado Project Glam desde hace cuatro años, cuando comenzó como un proyecto de emprendimiento paralelo a una especialización de Estilismo y Personal Shopper que cursaba en la Universidad Complutense de Madrid, y cómo con el tiempo libre que le quedaba comenzó a montar contenido en las redes sociales, hasta llegar hoy en día a contar con cinco personas que hacen parte de este equipo de trabajo, que no solo genera y sube contenidos diarios, sino que también educa a mujeres sobre temas de estilo e imagen, al punto que ya se han visto obligados de salir de las aulas virtuales para llegar con conferencias a diferentes países de América Latina.

Y es así como llegó Daniela a Colombia, específicamente a Bogotá, el primer país escogido para estas giras debido a que son las colombianas el mercado más representativo para Project Glam y el segundo más grande después de México, pues según me cuenta, son las que más compran sus cursos y las que más participan en esta comunidad virtual.

De las colombianas, dice Daniela que tienen algo especial y es que se visten según la ciudad en la que viven, debido a los diferentes climas y regiones que ofrece la geografía nacional, cosa que no se ve casi en ningún otro lugar del mundo, donde la tendencia es tener homogeneidad a la hora de vestir. También destaca a las bogotanas por su sobriedad y por tomar pocos riesgos en cuanto a estilo se refiere.

Hablando del futuro, dice Daniela que quiere continuar con la formación de asesoras de imagen con mucha sensibilidad y empatía. Es decir mujeres capaces de acompañar a otras mujeres que buscan no solo un cambio de imagen al afrontar un momento difícil, sino también de darle un vuelco positivo a su vida, razón por la cual quiere además crear una línea de ropa con prendas diseñadas y pensadas de acuerdo a los diferentes tipos de cuerpo, así como una fundación que asesore a mujeres de bajos recursos sobre cómo vestir correctamente.

El tiempo se acabó y mi feliz encuentro con Daniela se terminó, no sin antes dejarnos un puñado de buenos consejos y recomendaciones que pueden ser útiles para mejorar armarios y autoestimas:

1. Saber qué es lo que se quiere trasmitir con la imagen personal, es decir identificar el estilo propio y tenerlo presente a la hora de hacer compras.
2. Conocer el cuerpo, aceptarlo y aprenderlo a vestir así como es.
3. Tener un listado de básicos y lograr incorporarlos dentro del armario.
4.  Ser creativa a la hora de vestir y combinar las piezas del armario.
5.  Acompañar las prendas básicas con accesorios llamativos.
6.  Reutilizar la ropa y decorarla para actualizarla y sacarle más provecho.

Y finalizando, acá van mis dos sugerencias que no se pueden perder:

1.  Seguir los consejos y recomendaciones de Project Glam a través de:





Facebook: Projectglamm
Instagram: @projectglamm
Twitter: @projectglamm
Pinteres: Projectglamm

2. Tomar, si les es posible, los cursos de Project Glam que son una herramienta muy útil para conocerse, mejorar la autoestima y tener un mejor look.

jueves, 12 de octubre de 2017

De viajes, maletas y equipaje

Para escapadas cortas o viajes largos, el equipaje es el compañero esencial de cualquier viajero. No importa si el destino está a dos horas de casa o si hay que atravesar el océano, la ropa que nos acompaña y la manera como la empacamos más que una mera necesidad, constituyen un importante juego estratégico cuya finalidad es hacernos lucir bien con la menor cantidad de prendas posibles, pero siempre conservando nuestra individualidad y estilo propio.

Escoger las prendas que llevamos en la maleta es algo así como armar un rompecabezas en el que las piezas deben de cazar de manera exacta y coherente. Es como crear una pequeña colección, lo suficientemente compacta y congruente que nos ofrezca una multiplicidad de combinaciones adecuadas para el clima, lugar o actividades que podamos realizar.

Es que no es lo mismo llevar un equipaje liviano para unos días de playa, que hacer maleta para unas vacaciones durante la época de invierno, y la cosa cambia totalmente cuando el viaje es de negocios o trabajo, lo que implica que en unos metros cuadrados se deba llevar la ropa necesaria para lucir profesional, bien vestida, fresca y sobre todo muy versátil.

Teniendo en cuenta las múltiples posibilidades, lugares y tipos de actividades que un viaje nos puede generar, a continuación comparto con ustedes algunas de los aspectos, que de manera personal, me gusta tener en cuenta a la hora de empacar y preparar mi ropa y maletas cuando viajo:

Imagen: Google imágenes
  • Estar segura del lugar al que me dirijo y las actividades que voy a realizar, de esta manera se exactamente qué tipo de ropa, zapatos y complementos debo llevar y evito, a la hora de hacer maletas, empacar piezas innecesarias.
  • Hacer un listado de los productos de belleza que necesitaré, estos últimos generalmente son los que más ocupan espacio en la maleta. Si el viaje, por ejemplo, implica una estadía larga en otro país o ciudad por motivos laborales o de estudio, es mejor comprar estos productos en el lugar de destino y llevar solo la ropa, de esta manera no solo se ahorra espacio, sino dinero ya que los kilos extra de equipaje suman mucho a la hora de viajar.
  • Tener una lista de toda la ropa que llevamos es muy útil porque nos permite enfocarnos en las prendas que vamos a necesitar para nuestro viaje. Seguramente no llevaremos un vestido de baño a un viaje laboral o una chaqueta pesada para un clima cálido y si tenemos una lista definida de las prendas que necesitaremos no solo seremos más eficientes a la hora de empacar, sino que ahorraremos espacio y dinero.
  • La lista de ropa no es solo útil a la hora de salir de nuestras casa, esta también es de gran ayuda para planear nuestro regreso, de esta manera evitamos dejar nuestra camiseta favorita u olvidar nuestro vestido de baño en la ducha del hotel. A todas nos ha pasado.
  • Al empacar la maleta procurar que esta pese dos o tres libras menos de las permitidas por las aerolíneas comerciales. Me ha sucedido muchas veces que el equipaje pesa menos en la báscula de mi casa, pero pesa más en el punto de entrega del aeropuerto y teniendo en cuenta este pequeño detalle evito la engorrosa tarea de tener que sacar mi ropa u objetos personales de la maleta.
  • Hacer la maleta con unos días de anticipación. De esta manera se puede planear mejor lo que vamos a llevar o sacar de ella, incluso en esos días previos al viaje y con el equipaje casi listo nos permiten tener una visión muy acertada de lo que se debe y no se debe incluir.
  • Tener la mejor actitud y buena vibra, los viajes bien sean de negocio o de placer son experiencias únicas que aportan aprendizajes incalculables para nuestras vidas.

jueves, 17 de agosto de 2017

Cuarenta ¿y qué?

Consideraciones de estilo cuando se llega al cuarto piso.

Foto: Pinterest

A unos días de haber cumplido mis 41 años y después de reflexionar sobre lo que ha sido mi estilo en estos últimos 20, he llegado a la conclusión de que he pasado por muchas facetas, todas ellas necesarias para que ahora como mujer adulta, tenga en claro lo que me gusta y no me gusta a la hora de vestir.

Si bien es cierto, la constante en mi vida ha sido más bien la de tener un guardarropa clásico, no han faltado en él algunos deslices y estilitos curiosos. Por ejemplo, recuerdo como en mis 20 y después de graduarme de la universidad llevaba minifaldas; me encantaban, las usaba para ir a la oficina con medias gruesas y mocasines o con medias veladas y tacones. También me gustaban los trajes sastre, que ahora aborrezco porque me hacen sentir uniformada.

A la hora de salir, ni hablar de las camiseticas que usaba para ir a bailar. Me gustaban de tiritas, ajustadas al cuerpo, abajo del ombligo y a veces arriba de este y me encantaban los pantalones a la cintura, que combinaba con botas o tacones muy altos, porque para mi los zapatos bajitos no iban con las fiestas y salidas nocturnas.

El pelo, solía llevarlo siembre largo y a veces recogido con una moña porque me hacía sentir sexi. Pero también lo usé muy corto, encima de los hombros, a mi mejor amigo le encantó, pero al que era mi novio no le gustaba, y tengo que confesar a mi tampoco, soy más del tipo que lo prefiere que caiga debajo de los hombros.

Ahora, cuando recuerdo esos días entre risas y a veces un poco de vergüenza, reconozco que esos años fueron un interesante laboratorio de experimentación, de descubrimiento de colores, formas y texturas que me llevaron a ponerme lo que me gustaba, porque sí, porque lo podía comprar si era costoso o porque era tan barato que no importaba si lo desechaba después de una puesta.

De regreso al presente y con ese aprendizaje, me siento más segura con mi cuerpo y con mis decisiones y desaciertos a la hora de vestir, porque esos errores del pasado ayudaron a formar la columna vertebral de mi estilo actual, del cual resalto algunos puntos que me gusta tener en cuenta y que resumo a continuación:

  • Para mí es imprescindible tener buen espejo de cuerpo entero, porque me gusta observar en plenitud como me queda lo que me voy a poner. A veces me gusta mucho lo que veo, otras no; pero ese espejo me permite tener una visión general de lo que llevo puesto y cómo se me ve.
  • Disimular aquellas partes de mi cuerpo que no me gustan. Me caen muy mal unos rollitos que tengo al lado de las axilas, por eso evito las camisetas de tirantes incluso cuando hago ejercicio y solo las uso con chaquetas o blazers porque me gusta el efecto que tienen; pero eso sí, nunca, nunca me dejo ver con una de esas sin algo que tape mis gorditos.
  • Siempre he sido de llevar ropa de mi talla, me gustan las prendas que envuelvan mi cuerpo, pero que no lo aprieten y no he sido fan de la ropa demasiado holgada, porque me siento como llevando algo prestado o que no fue hecho para mí.
  • La ropa interior me importa y mucho, no me gustan los interiores demasiado pequeños porque me siento desnuda, chocheras creo, y en cuanto a la parte superior prefiero que se vea el busto natural y no agrandado con brasieres de realce que me hagan sentir muy “bastantona”, cosa que personalmente odio. Igualmente, no me gusta que estas prendas se marquen demasiado ni que me saquen rollitos por no ser de mi talla.
  • A mí me encanta ese dicho de: “Los 40 son los nuevos 20”, por eso me siento muy contenta con mi cuerpo y como ha venido cambiando con los años, además sé que hay un montón de ropa como pantalones, vestidos o camisas que puedo usar para verme elegante, chic, sofisticada y juvenil sin tener que recurrir a minifaldas, ombligueras o pantalones extremadamente ajustados que ya no van conmigo.
  • No me gusta ser esclava de la moda y de las tendencias pasajeras. Debo admitir, hay cosas que me encantan y una que otra vez caigo en la tentación de comprar alguna novedad, pero prefiero invertir en un buen vestido, pantalón, falda, jean o en mi prenda preferida: una chaqueta o blazer porque bien escogidas pueden volverse piezas comodín, prácticas, útiles y que duran años.
  • Aunque a veces me equivoco, he aprendido a conocer los colores que me favorecen y me gusta usarlos, tengo tendencia a usar mucho negro, pero trato de evitarlo porque siento que me pierdo entre la multitud. Por eso cuando quiero que me noten o estoy de muy buen humor le apuesto a algún color para alegrarme la vida.
  • Pese a que soy muy quisquillosa a la hora de comprar ropa o accesorios, me encanta cuando alguien me los regala, sobre todo cuando lo hacen mi mamá o mi hermana, las personas que mejor me conocen, porque me sacan de mi zona de confort y en ocasiones me han llevado a usar prendas muy interesantes que yo nunca hubiera comprado.
  • Finalmente, debo reconocer que me gustan mucho las rebajas, pero me gusta comprar con plena conciencia de que voy a adquirir piezas útiles, fáciles de combinar y de buena calidad a la mitad del precio en lo que yo llamo compras inteligentes.
¿Y tú, Si ya llegaste al cuarto piso, cuáles han sido tus principales lecciones a la hora de crear tu estilo personal?

domingo, 16 de julio de 2017

¿Qué tan básicos son los básicos en el armario de una mujer?


Recientemente, entrenándome en mi rol como asesora de imagen, estuve revisando el armario de una amiga. Lo hice de manera rigurosa: gancho por gancho, prenda por prenda y cajón por cajón; escudriñando la maraña de prendas que adquiridas luego de años de caprichos, sueños o necesidad conforman ese lugar secreto tan suyo y tan propio, que la define e identifica en el mundo en el cual se desenvuelve como mamá, profesional, amiga, esposa o cualquiera de esos adjetivos que la definen en su vida cotidiana.

Mi amiga, relacionista pública independiente, se definiría, si es que una etiqueta así se puede dar a una persona, como una mujer con un estilo clásico y más bien conservador a la hora de vestir. Por eso, dentro de ese universo personal de su armario abundan los pantalones de colores sobrios, las camisas blancas, uno que otro vestido de “oficina”, chaquetas y botas, muchas botas.

Luego de una tarde revisando su armario y discutiendo sobre lo que se quedaba y lo que se debía ir, la sesión de trabajo culminó sugiriéndole cuales eran las prendas de fondo de armario que debía tener para estar siempre bien arreglada y que además le ayudarían a construir looks versátiles, fáciles de ensamblar y con los que se sintiera elegante, cómoda y bien vestida. Fue así como salió la lista de básicos que enumero a continuación:

Imagen: www.espaciobilbao.com


·         Vestido negro
·         Pantalón negro
·         Camisa blanca
·         Falda lápiz o tipo A
·         Jean
·         Camiseta o franela blanca
·         Blazer de color neutro
·         Pantalón caqui
·         Trench o gabardina
·         Cartera para el día
·         Cluth o bolso tipo sobre para la noche
·         Zapatos tipo salón
·         Bailarinas o baletas

Una vez terminada la tarea y de ver a mi amiga satisfecha con un closet reluciente, un par de bolsas llenas de ropa vieja para tirar y una lista de pendientes para comprar, me surgió una inquietud: ¿Y qué tal si la persona asesorada fuera una entrenadora fitness, una punk o una rockera de profesión? ¿Aplicarían estas normas y estos mismos clásicos para estas mujeres?

Pues creo que no, o por lo menos no de manera tan literal. Ciertamente, se podrían adaptar algunos básicos para determinadas ocasiones, pero seguramente para el día a día de muchas personas estas prendas no apliquen y deban ser cambiadas o modificadas. Por ejemplo, para la entrenadora fitness, funcionarían mejor unos leggins y zapatillas deportivas que pueda combinar con una chaqueta o zapatos de tacón que le permitan transformarse en una mujer de negocios en un abrir y cerrar de ojos, siempre y cuando la ocasión lo permita.

O que tal, las fanáticas de las botas Dr. Martens que van muy bien con las rockeras o con aquellas que se decantan por el estilo punk, seguramente se sentirían fuera de su elemento usando una cándida camisa blanco con una falda tipo A o recta y preferirían unos jeans negros, una minifalda y una súper cool chaqueta de cuero negras con unas mayas del mismo color, que vayan con su estilo de vida y gustos musicales.

Con esto no quiero decir que no sea importante construir un fondo de armario que nos permita tener una serie de piezas comodín que se puedan aplicar y combinar para muchas ocasiones, por el contrario, sería bueno abrir un poco más el espectro y contar con un rango más amplio de piezas básicas que no se limiten a una lista o un puñado de ítems, al fin y al cabo las posibilidades de vestir son tan diversas como mujeres en este mundo.


¿Y Tú? ¿Cuál sería tu fondo de armario ideal?

miércoles, 8 de junio de 2016

Es más fácil hacerlo que pensarlo. Primer año de Factor wow


Recuerdo hace unos años cuando hacía mi postgrado en Gerencia de Comunicación Organizacional, mientras trabajaba en una agencia de relaciones públicas con temas tecnológicos, pensar que mi trabajo no me apasionaba. Digo, lo hacía, recibía un beneficio económico, me daba mis gustos: comprar ropa, zapatos, viajar, salir esporádicamente, en fin lo básico. Pero a decir verdad, no me interesaba en lo más mínimo cuál era el último software empresarial y menos conocer sus aplicaciones, esa información me aburría, aunque reconozco que hacía mi mejor esfuerzo para hacer bien mi trabajo y lo lograba.

De pequeña, muy pequeña siempre me gustó la ropa, los vestidos, los zapatos. De hecho en una época de mi infancia dibujaba muñequitas muy estilizadas y entaconadas con vestiditos coloridos, hasta que no sé porque motivo lo dejé de hacer, me olvidé completamente de ellas y nunca más volví a pintar, pero siempre estuvieron ahí, más la ropa que las muñequitas, siempre fueron esa pasión oculta que saldría a relucir durante esos días del postgrado.

Volviendo al postgrado. Una tarde mientras terminábamos un trabajo con mi grupo de estudio y después de llevar unos meses pensando que no había nada que realmente me apasionara, me gustara, me fascinara, de repente, recordé que alguna vez había visto no sé dónde un artículo sobre un fotógrafo que se dedicaba a capturar imágenes de quienes asistían a los desfiles de moda después de los shows. No eran modelos, era gente real con sus looks del día a día.

Esas imágenes fueron una revelación, luego descubrí los blogs de moda y estilo, los primeros con los que me enganché eran españoles. Para mí era maravilloso ver cómo un grupo de mujeres reales mostraban al mundo cómo se vestían y lo que más me gustó es que en la mayoría de las ocasiones lo hacían con ropa de marcas accesibles, de las que incluso yo tenía alguna que otra prenda en mi guardarropa.

Así descubrí, que para vestirse bien y con estilo no es necesario tener mucho dinero. Por supuesto, si lo tienes y puedes acceder a las grandes marcas y diseñadores ¡Qué maravilla! pero mientras tanto, el resto de las mortales podemos ir divinas luciendo modelos "low cost" que no son otra cosa que ropa de marcas populares como la que usted y yo usamos todos los días.

Después, siempre quise tener mi propio blog. La gente que me conoce sabe que era mi gran anhelo, se lo contaba a amigos y no tan amigos, pero nunca me decidía a hacerlo; me ponía excusas, me decía que estaba muy ocupada trabajando, que no era precisamente una "modelo", que no tenía una buena cámara, que de dónde iba a sacar un fotógrafo, que no sabía que nombre ponerle y no sé cuántas cosas más.

Finalmente, el año pasado mientras pasaba por uno de esos momentos en los que la vida te sacude y por una etapa de cambio, decidí que pasará lo que pasará el blog no sería más un sueño y se convertiría en una realidad. El primer post se publicó el 8 de junio de 2015, con un poco de timidez, no me atreví a escribir mucho, al principio no fui muy constante y seguía dando vueltas publicando aveces si, aveces no.

La prueba de fuego y la que de verdad me produjo terror vino cuando abrí la página de Factor wow en Facebook. Fue un momento crucial, porque fue ahí cuando realmente saldría a la luz y muchas personas no tan cercanas leerían las ya varias publicaciones, que hasta ese momento solo había compartido con unos cuantos. Para mi sorpresa las reacciones fueron positivas, incluso algunas personas compartieron una que otra publicación. En ese momento enfrenté todos mis miedos y me dí cuenta que había valido la pena.

Hoy a un año de la publicación del primer post de Factor wow, reconozco que fue "más fácil hacerlo que pensarlo". Me lancé al agua y aunque este es solo el comienzo, porque todavía falta mucho camino por recorrer para hacer crecer este proyecto que me fascina, me encanta y me apasiona, hoy me siento feliz de que sea realidad y que haya llegado para quedarse.