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sábado, 21 de abril de 2018

Mi encuentro con Daniela Kammoun de Project Glam


Daniela Kammoun, directora y fundadora Project Glam

Hace unos años, cuando estaba dando mis primeros pasos con este blog, me encontré en Facebook con un aviso de un curso que ofrecía la oportunidad de crear y mejorar mi imagen personal. Yo un poco escéptica con aquello del aprendizaje virtual, y no sin antes darle vueltas en mi cabeza, me arriesgué y fue así como llegué a Project Glam, una comunidad que busca ayudar a mujeres como yo a verse y sentirse mejor con su cuerpo.

El curso, además de las lecciones diarias, incluía varias tareas que debían ser elaboradas y entregadas con rigurosidad según la fecha y hora acordada por Daniela Kammoun, quien no solo era la consagrada profesora, sino la directora y fundadora de Project Glam.

Recuerdo que con un poco de osadía y arrojo de mi parte, en lugar de enviarle las fotografías de celebridades que exigía la lección, le envíe unas mías (de las primeras que publiqué en el blog) y le hice unas preguntas muy directas sobre mi estilo. Nunca pensé que fuera a contestar y a solucionar mis dudas, pero lo hizo; con mucha amabilidad y generosidad, me dio algunos consejos y comenzó una bonita relación maestra-alumna que se prolongó un par de años más, durante los cuales hice todos los cursos posibles, desde el de imagen personal, pasando por el de maquillaje y finalmente el de asesora de imagen.

Precisamente, hace unos días, Daniela Kammoun, venezolana que vive en Suiza, me sorprendió con su llegada a Colombia y aún fue mayor la emoción cuando me llamó su relacionista público para invitarme, durante su visita al país, a entrevistarla y por supuesto a conocerla personalmente, lo cual me hizo mucha ilusión.

El día del encuentro Daniela estaba perfectamente arreglada, muy sobria y siguiendo al pie de la letra los tips de estilo que ella misma, junto con su equipo de trabajo, comparten con las más de 300.000 mil mujeres que hacen parte de la comunidad Project Glam, cuyo objetivo es democratizar la palabra estilo, para sacar a las mujeres del contexto de la moda o de las marcas y llevarlas a entender y conocer su cuerpo, todo esto a través de una metodología de cuatro pasos:

1. Descubrir tu estilo
2. Conocer tu cuerpo
3. Tener un clóset funcional
4. complementar con accesorios y maquillaje

Seguimos conversando. Ella me cuenta cómo ha cambiado Project Glam desde hace cuatro años, cuando comenzó como un proyecto de emprendimiento paralelo a una especialización de Estilismo y Personal Shopper que cursaba en la Universidad Complutense de Madrid, y cómo con el tiempo libre que le quedaba comenzó a montar contenido en las redes sociales, hasta llegar hoy en día a contar con cinco personas que hacen parte de este equipo de trabajo, que no solo genera y sube contenidos diarios, sino que también educa a mujeres sobre temas de estilo e imagen, al punto que ya se han visto obligados de salir de las aulas virtuales para llegar con conferencias a diferentes países de América Latina.

Y es así como llegó Daniela a Colombia, específicamente a Bogotá, el primer país escogido para estas giras debido a que son las colombianas el mercado más representativo para Project Glam y el segundo más grande después de México, pues según me cuenta, son las que más compran sus cursos y las que más participan en esta comunidad virtual.

De las colombianas, dice Daniela que tienen algo especial y es que se visten según la ciudad en la que viven, debido a los diferentes climas y regiones que ofrece la geografía nacional, cosa que no se ve casi en ningún otro lugar del mundo, donde la tendencia es tener homogeneidad a la hora de vestir. También destaca a las bogotanas por su sobriedad y por tomar pocos riesgos en cuanto a estilo se refiere.

Hablando del futuro, dice Daniela que quiere continuar con la formación de asesoras de imagen con mucha sensibilidad y empatía. Es decir mujeres capaces de acompañar a otras mujeres que buscan no solo un cambio de imagen al afrontar un momento difícil, sino también de darle un vuelco positivo a su vida, razón por la cual quiere además crear una línea de ropa con prendas diseñadas y pensadas de acuerdo a los diferentes tipos de cuerpo, así como una fundación que asesore a mujeres de bajos recursos sobre cómo vestir correctamente.

El tiempo se acabó y mi feliz encuentro con Daniela se terminó, no sin antes dejarnos un puñado de buenos consejos y recomendaciones que pueden ser útiles para mejorar armarios y autoestimas:

1. Saber qué es lo que se quiere trasmitir con la imagen personal, es decir identificar el estilo propio y tenerlo presente a la hora de hacer compras.
2. Conocer el cuerpo, aceptarlo y aprenderlo a vestir así como es.
3. Tener un listado de básicos y lograr incorporarlos dentro del armario.
4.  Ser creativa a la hora de vestir y combinar las piezas del armario.
5.  Acompañar las prendas básicas con accesorios llamativos.
6.  Reutilizar la ropa y decorarla para actualizarla y sacarle más provecho.

Y finalizando, acá van mis dos sugerencias que no se pueden perder:

1.  Seguir los consejos y recomendaciones de Project Glam a través de:





Facebook: Projectglamm
Instagram: @projectglamm
Twitter: @projectglamm
Pinteres: Projectglamm

2. Tomar, si les es posible, los cursos de Project Glam que son una herramienta muy útil para conocerse, mejorar la autoestima y tener un mejor look.

jueves, 21 de septiembre de 2017

De la oficina a la casa: cambios de estilo e imagen

Foto: Pinterest
Yo, durante muchos años me vestí para la vida de oficina. Mi primer trabajo lo tuve a los 21 años en una editorial y aunque me permitía un poco de soltura a la hora de vestir, siempre preferí un estilo más formal; usaba sobre todo faldas cortas, aunque también llevaba prendas más informales y experimentaba con looks a veces acertados, otras no tanto.

Después de 3 años decidí dejarlo todo y me fui a la otra orilla del mundo. Llegué a Londres: me baje de los tacones, me enfundé en los jeans y pantalones cómodos, ideales para ir al colegio y a cuidar niños. Entonces mi estilo quedó relegado a la ropa informal, útil, práctica y funcional.

Al culminar esta etapa y comenzar mi nueva vida en el país, llegó la que puedo llamar mi época más crítica en términos de estilo, empecé a trabajar en un colegio y usaba uniforme: una falda de cuadros a media pierna y sin forma, camisa blanca y saco de lana; todo largo, ancho y poco atractivo. Me sentía fea y cohibida, porque la ropa es una muestra de nuestra individualidad e identidad, cosa que yo en ese momento no podía expresar.

Al llegar a los 30, empecé a pulir, afinar y definir mi estilo actual, a través de las diferentes experiencias laborales que tuve durante estos años: pasé de las prendas muy informales en un ambiente más creativo a otros donde el código de vestir era más formal y elegante, requerido para visitar clientes y asistir a eventos, experiencias que me permitieron probar con todo tipo de prendas y accesorios, siempre desde un enfoque clásico y con mi toque muy personal.

Hoy en día, mi vida profesional está cambiando, salí de la oficina, estoy estudiando joyería y la mayoría de mi tiempo lo divido entre la escuela y mi casa y aunque mis gustos no han cambiado, si lo ha hecho mi estilo, y definitivamente mi forma de vestir se ha relajado muchísimo más.

Esta experiencia me ha llevado a reflexionar. Sí, yo sé que bajo estas circunstancias, en términos de estilo, la vida se relaja, pero esto no quiere decir que se deba sacrificar el buen gusto y andar por ahí sin maquillaje, una moña y camisetas largas sin forma, (ya pasé por esto) simplemente es el momento para afinar nuestra manera de vestir con elegancia y buen gusto.

Después de explicarles todo lo anterior, a continuación les comparto mis reflexiones o tips, como lo quieran llamar, sobre los aspectos que se deben tener en cuenta para vestirse y sentirse bien cuando se trabaja desde el hogar:

Mi estudio, mi lugar de trabajo: allí escribo, diseño y creo piezas de bisutería y joyería. 

  • Al igual que cuando se trabajaba en una oficina, tomarse unos minutos bien sea la noche anterior o en la mañana para revisar lo que nos vamos a poner, de acuerdo con las actividades a realizar.
  • Pensar en cómo nos gustaría que nos viera un cliente o una persona con la que pudiéramos tener una reunión. Si bien, ahora podemos permitirnos estar más relajadas, esto no quiere decir que andemos por ahí mal vestidas, sin maquillaje o con el pelo sucio.
  • Las sudaderas o ropa de deporte son para hacer ejercicio y aunque estemos en la casa sentadas frente a un computador y no veamos a nadie, el estar vestidas de manera prolija, nos hará sentir y ser más productivas.
  • Los jeans, los tenis y las camisas o camisetas cómodas están permitidas, y en ocasiones pasan a ser nuestro nuevo uniforme, lo importante es que sigamos luciéndolos con gusto; llevémelos bien puestos, limpios, planchados y arreglados. Quien dijo que estar en la casa es sinónimo de verse mal.
  • No le huyamos al maquillaje. Sí, es liberador sentir que podemos llevar la cara lavada, pero un poco de base, polvos, pestañina y brillo labial no le hacen daño a nadie. Cuando llevo días trabajando en mi casa y sin maquillaje me veo pálida y demacrada, pero los cosméticos hacen que como por arte de magia cambie el semblante y suba el ánimo. Créanme eso ayuda a la hora de trabajar.
  • Revisemos nuestro guardarropa con calma y tiempo, de esta manera podemos saber muy bien que prendas tenemos, cuales definitivamente no volveremos a usar, cuales podemos reciclar de nuestra antigua vida y adaptarlas o arreglarlas para que se ajusten a la nueva.
  • Regalémonos un día cada cierto tiempo para arreglarnos y vernos lindas. Salgamos a tomar café o a almorzar, no permitamos que las actividades de la casa o del trabajo nos impidan de vez en cuando usar tacones, llevar un lindo vestido o incluso algo de brillo.

jueves, 7 de septiembre de 2017

¿Qué me pongo, cuándo y dónde?

No les ha pasado que les llega una invitación a una fiesta o a alguna reunión de oficina o evento familiar y se hacen un lío cuando hay que elegir el vestido apropiado, de acuerdo con el código de vestimenta indicado. Que si black tie, coctel, casual o informal, estas palabras empiezan a resonar en la cabeza y ponen a dudar a la mayoría de las personas entre: ¿Debo llevar un traje largo? ¿Un vestido a la rodilla está bien? ¿Me pongo sandalias o zapatos cerrados? ¿Puedo llevar jeans?

Pues bien, a continuación encontrará una especie de guía al respecto, que espero, le pueda servir para aclarar algunas dudas y salir airosa a la hora de escoger el código de vestir adecuado según lo requiera la ocasión.

White tie

Fotos: Pinterest

Es el más elegante de los códigos de vestir. Se usa en bodas, ceremonias gubernamentales o para asistir a la opera. Exige llevar traje largo que cubra los pies, preferiblemente de color oscuro, acompañado de zapatos o sandalias de tacón alto, con accesorios o joyas en tonos brillantes. El pelo se recomienda llevarlo recogido en un moño sobrio y elegante.

Black tie

Fotos: Pinterest

También elegante, se lleva en bodas de noche, graduaciones, eventos o premiaciones. Si bien, se recomienda para estas ocasiones el traje largo, se pueden usar  enterizos o traje de dos piezas  y se puede jugar con el color, siempre y cuando vaya con el tono de piel de la persona y conservando la elegancia requerida. Los tacones altos, un bolso clutch y la bisutería fina como accesorios son buenos complementos para este código de vestimenta.

Semi informal o black tie optional

Fotos: Pinterest

Es un código de vestir elegante pero no de etiqueta, se usa para eventos como bodas, bautizos o algunas fiestas de oficina, en los que se puede optar por un vestido a la rodilla, media pierna o largo, siempre y cuando no sea muy elegante; también se puede optar por un pantalón y una camisa acompañados de zapatos de tacón alto y un clutch. En cuanto joyería, los accesorios no muy grandes y exagerado son una buena opción.

Coctel

Fotos: Pinterest

Es el estilo más común y popular, pero requiere cierto cuidado y atención. Se lleva para eventos tan diferentes como bodas, bautizos, comuniones o fiestas empresariales. Se permite el vestido corto de buen material, pero NO DIMINUTO, acompañado de tacón alto o medio. El maquillaje y accesorios deben ser sobrios. Se deben evitar los vestidos largos (error que cometen muchas mujeres).

Festivo

Fotos: Pinterest


Ideal para celebraciones como Navidad o fin de año, donde se puede llevar el traje de coctel con ciertas variaciones que lo hagan más llamativo como el uso de las lentejuelas, las plumas y brillos, donde hay cabida a peinados más desenfadado y naturales, pero sin caer en la ostentación y exuberancia.

Business formal

Fotos: Pinterest

Apropiada para eventos corporativos o para aquellas personas que trabajan en entidades financieras o gubernamental, implica un alto grado de profesionalismo y liderazgo donde el protocolo y la elegancia son altamente requeridos por eso, las faldas, los pantalones palazo, los trajes de falda o pantalón en tonos azul oscuro, gris o negro de lana o paño acompañados por camisas de algodón y zapatos de tacón medio o stilettos, estarán siempre en el armario de aquellas mujeres que se apegan a este estilo.

Business casual

Fotos: Pinterest

Sin duda el más usado en nuestras oficinas, es más relajado y busca darle un toque de comodidad al estilo formal, sin perder la elegancia, lo cual se logra con un armario donde predominen las camisas o blusas con manga ¾, vestidos o faldas a la rodilla, pantalones de dril, zapatos de tacón grueso, pero admite un giro más informal con  el uso de accesorios como pashminas o pañoletas.

Smart casual o casual friday

Fotos: Pinterest

Estilo informal que permite el uso de una variedad de diseños y combinaciones siempre y cuando conserven cierta sobriedad y elegancia, que caracteriza generalmente a los atuendos usados los viernes para ir a trabajar, aunque también sirve para atender a eventos como cumpleaños,  en los que se puede ir muy bien con una falda tipo lápiz, vestidos lisos, pantalones de algodón o tweed, jeans y zapatos variados que van desde los de tacón grueso o corrido, hasta las bailarinas o mocasines.

Casual

Fotos: Pinterest

Para asistir a reuniones familiares o de amigos. Aquí usted puede llevar vestidos, jeans, zapatos tenis, camisetas, suéteres, chaquetas de diferentes tejidos y jugar un poco arriesgándose con sombreros, gafas de sol, pañoletas o bolsos grandes y de diseños llamativos.

Informal

Fotos: Pinterest

Vestimenta del día a día, donde la comodidad prima sobre la elegancia; tienen cabida jeans, las camisetas, los pantalones informales y los zapatos tenis, planos y deportivos pero eso sí, aunque es más desenfadado evite caer en malos hábitos como la falta de arreglo o de gusto en las combinaciones llegando al descuido de la imagen personal.



jueves, 31 de agosto de 2017

Guardarropa de lujo con presupuesto limitado

Vestir bien está en la lista de prioridades para la mayoría de las mujeres. ¿Pero qué pasa cuando no se cuenta con el presupuesto adecuado para comprar la ropa que se desea? Pues bien, siempre existe la posibilidad de verse elegante y bien vestida, para lo cual, respire profundo, tómese una pausa, lea y reflexione sobre estos puntos que seguro le ayudarán a sacarse más partido a usted y a su guardarropa:

Foto: Pinterest

  • Preste atención a los forros, especialmente de los abrigos y chaquetas. Las costuras invisibles y con hilo del mismo color de la tela, producen la sensación de llevar una pieza de lujo y buena calidad.
  • Fíjese si los estampados coinciden en las costuras de la prenda, este detalle indica que el fabricante pensó en la calidad de la pieza y no solo en la economía a la hora de elaborarla.
  • Prefiera prendas confeccionadas con telas de fibras naturales como el algodón, la lana, el tweed o el lino sobre las sintéticas como el poliéster; ya que por su textura tienen una mejor caída y evitará pasar vergüenzas con esas desagradables motas o bolitas que aparecen dando un efecto tan molesto a la pieza.
  • Cuando de cuero o gamuza se trata, vaya siempre por piezas originales, que con el tiempo representarán más que un gasto una inversión, si no puede hacerlo, es mejor que con ese dinero compre una prenda que se acomode a su presupuesto y que sea de buena calidad.
  • Las cremalleras mal cocidas, demasiado visibles o de color diferente a la tela de la pieza denotan poca atención en los detalles y evidencian la falta de diseño y buena confección, por eso de ahora en adelante échele un ojito a las cremalleras, su guardarropa lo agradecerá.
  • Cuidado con los detalles. No solo las fallas en la confección o diseños de una prenda hacen que esta se vea barata, llevar la ropa arrugada, torcida, mal abrochada o descosida hacen que cualquier persona se vea mal vestida, y es que con razón dicen por ahí: “aunque la mona se vista de seda...”.
  • Las lentejuelas, brillos y encajes, en esencia, tan usados para la noche, si se van a llevar durante el día debe ser con moderación y en pequeños detalles. Su uso excesivo puede llamar la atención de manera negativa, haciéndola lucir recargada y estrambótica.
  • Las prendas clásicas como una camisa blanca, una falda a la rodilla, un pantalón con buen corte y ajuste a la cintura o un vestido negro clásico siempre serán símbolo de estilo, clase y refinamiento, por algo sin importar las variaciones de la moda, siempre estarán vigentes y serán piezas clave dentro de un armario femenino.
  • Ponga atención a la calidad de los herrajes y adornos. En el caso de los botones y elementos metálicos, estos deben ser de buena calidad, no deben estar pelados, desgastados y menos quebrados, porque también hablan a gritos de la calidad de la prenda.
  • Para un guardarropa de calidad busque crear el efecto de que sus piezas están hechas a la medida y para lograrlo tenga como aliada a una buena costurera o modista, que le ayude a ajustar su ropa para que le quede como un guante o como si hubiera sido pensada exclusivamente para usted.
  • Finalmente, sea consciente de sus prioridades a la hora de comprar. Invierta en las prendas que mayor se ajustan a su estilo de vida. Por ejemplo será más productivo gastar dinero en una buena camisa y pantalón que llevará por muchos años y para diferentes ocasiones que en un vestido de fiesta que probablemente usará un par de veces en toda su vida.


jueves, 17 de agosto de 2017

Cuarenta ¿y qué?

Consideraciones de estilo cuando se llega al cuarto piso.

Foto: Pinterest

A unos días de haber cumplido mis 41 años y después de reflexionar sobre lo que ha sido mi estilo en estos últimos 20, he llegado a la conclusión de que he pasado por muchas facetas, todas ellas necesarias para que ahora como mujer adulta, tenga en claro lo que me gusta y no me gusta a la hora de vestir.

Si bien es cierto, la constante en mi vida ha sido más bien la de tener un guardarropa clásico, no han faltado en él algunos deslices y estilitos curiosos. Por ejemplo, recuerdo como en mis 20 y después de graduarme de la universidad llevaba minifaldas; me encantaban, las usaba para ir a la oficina con medias gruesas y mocasines o con medias veladas y tacones. También me gustaban los trajes sastre, que ahora aborrezco porque me hacen sentir uniformada.

A la hora de salir, ni hablar de las camiseticas que usaba para ir a bailar. Me gustaban de tiritas, ajustadas al cuerpo, abajo del ombligo y a veces arriba de este y me encantaban los pantalones a la cintura, que combinaba con botas o tacones muy altos, porque para mi los zapatos bajitos no iban con las fiestas y salidas nocturnas.

El pelo, solía llevarlo siembre largo y a veces recogido con una moña porque me hacía sentir sexi. Pero también lo usé muy corto, encima de los hombros, a mi mejor amigo le encantó, pero al que era mi novio no le gustaba, y tengo que confesar a mi tampoco, soy más del tipo que lo prefiere que caiga debajo de los hombros.

Ahora, cuando recuerdo esos días entre risas y a veces un poco de vergüenza, reconozco que esos años fueron un interesante laboratorio de experimentación, de descubrimiento de colores, formas y texturas que me llevaron a ponerme lo que me gustaba, porque sí, porque lo podía comprar si era costoso o porque era tan barato que no importaba si lo desechaba después de una puesta.

De regreso al presente y con ese aprendizaje, me siento más segura con mi cuerpo y con mis decisiones y desaciertos a la hora de vestir, porque esos errores del pasado ayudaron a formar la columna vertebral de mi estilo actual, del cual resalto algunos puntos que me gusta tener en cuenta y que resumo a continuación:

  • Para mí es imprescindible tener buen espejo de cuerpo entero, porque me gusta observar en plenitud como me queda lo que me voy a poner. A veces me gusta mucho lo que veo, otras no; pero ese espejo me permite tener una visión general de lo que llevo puesto y cómo se me ve.
  • Disimular aquellas partes de mi cuerpo que no me gustan. Me caen muy mal unos rollitos que tengo al lado de las axilas, por eso evito las camisetas de tirantes incluso cuando hago ejercicio y solo las uso con chaquetas o blazers porque me gusta el efecto que tienen; pero eso sí, nunca, nunca me dejo ver con una de esas sin algo que tape mis gorditos.
  • Siempre he sido de llevar ropa de mi talla, me gustan las prendas que envuelvan mi cuerpo, pero que no lo aprieten y no he sido fan de la ropa demasiado holgada, porque me siento como llevando algo prestado o que no fue hecho para mí.
  • La ropa interior me importa y mucho, no me gustan los interiores demasiado pequeños porque me siento desnuda, chocheras creo, y en cuanto a la parte superior prefiero que se vea el busto natural y no agrandado con brasieres de realce que me hagan sentir muy “bastantona”, cosa que personalmente odio. Igualmente, no me gusta que estas prendas se marquen demasiado ni que me saquen rollitos por no ser de mi talla.
  • A mí me encanta ese dicho de: “Los 40 son los nuevos 20”, por eso me siento muy contenta con mi cuerpo y como ha venido cambiando con los años, además sé que hay un montón de ropa como pantalones, vestidos o camisas que puedo usar para verme elegante, chic, sofisticada y juvenil sin tener que recurrir a minifaldas, ombligueras o pantalones extremadamente ajustados que ya no van conmigo.
  • No me gusta ser esclava de la moda y de las tendencias pasajeras. Debo admitir, hay cosas que me encantan y una que otra vez caigo en la tentación de comprar alguna novedad, pero prefiero invertir en un buen vestido, pantalón, falda, jean o en mi prenda preferida: una chaqueta o blazer porque bien escogidas pueden volverse piezas comodín, prácticas, útiles y que duran años.
  • Aunque a veces me equivoco, he aprendido a conocer los colores que me favorecen y me gusta usarlos, tengo tendencia a usar mucho negro, pero trato de evitarlo porque siento que me pierdo entre la multitud. Por eso cuando quiero que me noten o estoy de muy buen humor le apuesto a algún color para alegrarme la vida.
  • Pese a que soy muy quisquillosa a la hora de comprar ropa o accesorios, me encanta cuando alguien me los regala, sobre todo cuando lo hacen mi mamá o mi hermana, las personas que mejor me conocen, porque me sacan de mi zona de confort y en ocasiones me han llevado a usar prendas muy interesantes que yo nunca hubiera comprado.
  • Finalmente, debo reconocer que me gustan mucho las rebajas, pero me gusta comprar con plena conciencia de que voy a adquirir piezas útiles, fáciles de combinar y de buena calidad a la mitad del precio en lo que yo llamo compras inteligentes.
¿Y tú, Si ya llegaste al cuarto piso, cuáles han sido tus principales lecciones a la hora de crear tu estilo personal?

domingo, 16 de julio de 2017

¿Qué tan básicos son los básicos en el armario de una mujer?


Recientemente, entrenándome en mi rol como asesora de imagen, estuve revisando el armario de una amiga. Lo hice de manera rigurosa: gancho por gancho, prenda por prenda y cajón por cajón; escudriñando la maraña de prendas que adquiridas luego de años de caprichos, sueños o necesidad conforman ese lugar secreto tan suyo y tan propio, que la define e identifica en el mundo en el cual se desenvuelve como mamá, profesional, amiga, esposa o cualquiera de esos adjetivos que la definen en su vida cotidiana.

Mi amiga, relacionista pública independiente, se definiría, si es que una etiqueta así se puede dar a una persona, como una mujer con un estilo clásico y más bien conservador a la hora de vestir. Por eso, dentro de ese universo personal de su armario abundan los pantalones de colores sobrios, las camisas blancas, uno que otro vestido de “oficina”, chaquetas y botas, muchas botas.

Luego de una tarde revisando su armario y discutiendo sobre lo que se quedaba y lo que se debía ir, la sesión de trabajo culminó sugiriéndole cuales eran las prendas de fondo de armario que debía tener para estar siempre bien arreglada y que además le ayudarían a construir looks versátiles, fáciles de ensamblar y con los que se sintiera elegante, cómoda y bien vestida. Fue así como salió la lista de básicos que enumero a continuación:

Imagen: www.espaciobilbao.com


·         Vestido negro
·         Pantalón negro
·         Camisa blanca
·         Falda lápiz o tipo A
·         Jean
·         Camiseta o franela blanca
·         Blazer de color neutro
·         Pantalón caqui
·         Trench o gabardina
·         Cartera para el día
·         Cluth o bolso tipo sobre para la noche
·         Zapatos tipo salón
·         Bailarinas o baletas

Una vez terminada la tarea y de ver a mi amiga satisfecha con un closet reluciente, un par de bolsas llenas de ropa vieja para tirar y una lista de pendientes para comprar, me surgió una inquietud: ¿Y qué tal si la persona asesorada fuera una entrenadora fitness, una punk o una rockera de profesión? ¿Aplicarían estas normas y estos mismos clásicos para estas mujeres?

Pues creo que no, o por lo menos no de manera tan literal. Ciertamente, se podrían adaptar algunos básicos para determinadas ocasiones, pero seguramente para el día a día de muchas personas estas prendas no apliquen y deban ser cambiadas o modificadas. Por ejemplo, para la entrenadora fitness, funcionarían mejor unos leggins y zapatillas deportivas que pueda combinar con una chaqueta o zapatos de tacón que le permitan transformarse en una mujer de negocios en un abrir y cerrar de ojos, siempre y cuando la ocasión lo permita.

O que tal, las fanáticas de las botas Dr. Martens que van muy bien con las rockeras o con aquellas que se decantan por el estilo punk, seguramente se sentirían fuera de su elemento usando una cándida camisa blanco con una falda tipo A o recta y preferirían unos jeans negros, una minifalda y una súper cool chaqueta de cuero negras con unas mayas del mismo color, que vayan con su estilo de vida y gustos musicales.

Con esto no quiero decir que no sea importante construir un fondo de armario que nos permita tener una serie de piezas comodín que se puedan aplicar y combinar para muchas ocasiones, por el contrario, sería bueno abrir un poco más el espectro y contar con un rango más amplio de piezas básicas que no se limiten a una lista o un puñado de ítems, al fin y al cabo las posibilidades de vestir son tan diversas como mujeres en este mundo.


¿Y Tú? ¿Cuál sería tu fondo de armario ideal?

miércoles, 8 de marzo de 2017

Mujeres, moda y emancipación

La moda, esa pasión efímera ligada, entre otros, a hábitos o modos de vestir que de manera fugaz se definen cada temporada por prendas, atuendos y accesorios que dictan la manera cómo se debe cubrir el cuerpo de una mujer (y de un hombre también), más que un pasatiempo frívolo o trivial, ha sido el espacio propicio para la emancipación femenina y su posicionamiento como fuerza laboral y económica.

Coco Chanel es fiel representante de este binomio de moda y poder económico. Hija de un vendedor ambulante, creció en la pobreza de la que salió revolucionando la manera de vestir de las damas francesas de la Belle époque, a quienes cautivó con los pantalones masculinos, camisetas de franela o trajes de dos piezas como una respuesta a los corsés y preludio de la liberación del cuerpo y la mente que la llevaron a erigirse como fundadora y directora de uno de los imperios de moda más importantes del siglo XX y XXI.



Otra innovadora es Mary Quant, quien con sus diseños arriesgados y coloridos le dio una voz a los adolescentes y jóvenes británicos por allá en los años 60, que llevaban como signo de rebeldía sus suéteres de punto, pantalones acampanados, zapatos de plataforma, botas a la rodilla y cuyo momento más importante es el lanzamiento de la minifalda, símbolo de la revolución sexual, que perdura en nuestros días.



Ejemplo de independencia, Diana Von Fustenberg, quien estuviera casada con el noble Egon Von Furstenberg, y no obstante su privilegiada situación social, tomó las riendas de su carrera posicionándose como diseñadora y creadora de la casa de modas que lleva su nombre y que en el año 1973 lanzó el vestido cruzado (Wrap dress), que envuelve el cuerpo ajustándose con un cinturón sin cierres o botones, considerado una pieza icónica del armario femenino por más de 40 años.



Diana Vreeland también incursionó en revistas como Harpers Bazaar y Vogue, (durante su época más fructífera) pero como editora de moda, sentando las bases para quienes hoy en día ostentan este cargo. Estrambótica y visionaria, llevó a los magazines de moda más allá de una guía básica de consejos a publicaciones suntuosas de gran calidad con imponentes fotografías y artículos a través de los cuales transformaba a estrellas como Barbra Streisand o Audrey Hepburn en modelos fabulosas como se hace actualmente.


Esta es solo una muestra de algunas mujeres, que sin importar su condición de parias, obreras o nobles han representado un papel protagónico en el mundo de la moda, bien sea construyendo imperios, lanzando prendas icónicas o cambiando la manera de ver y apreciar una industria que vive por y para ellas.

viernes, 13 de mayo de 2016

Negro, siempre negro

Negro. ¿Qué sería de nosotras sin el negro? El color comodín, el que sale con todo, el que nos ayuda a salir de apuros cuando no sabemos qué ponernos, es el as bajo la manga, el eterno compañero perfecto de un look atrevido, distinguido, clásico, sexy y sobre todo rebelde a la hora de vestir. 

Y aunque cada temporada aparece el color que se define como "el nuevo negro", nunca podrá ofrecernos tanta diversidad y posibilidades a la hora de vestir, ya que además de combinar con todo nos ayuda a vernos estilizadas, altas, delgadas y siempre más y más guapas. 

Por eso el día de hoy les traigo un look casi total de negro sobre negro. Espero que les guste!!!

Pantalón: Calvin Klein, Zapatos: Aldo.

Pantalón: Calvin Klein, Zapatos: Aldo.

Pantalón: Calvin Klein, Zapatos: Aldo.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Recordando los 60

Época de revolución, de cambios, de rebeldía. Los sesenta serán recordados como una de las décadas más influyentes a nivel político, social y económico por ser escenario de sucesos como la guerra fría, la crisis de los misiles, confrontaciones interraciales, la carrera espacial y los movimientos estudiantiles, entre otros.

Y la moda no se queda atrás, una vez superada la postguerra de los 50, esta se vio influenciada por la nueva visión la vida y la revolución de una conciencia juvenil que exigía una manera de vestir que se saliera de lo tradicional y con la cual poder expresar el momento cultural y social que se vivía.

Con los 60 llegaron la minifalda, las flores como símbolo de la juventud, los grandes estampados, los vestidos línea A y el corte trapecio, los trajes futuristas, los accesorios de plástico y el uso de colores como blanco, negro y plateado que representaban una declaración de un nuevo orden e independencia.


Cinco décadas nos separan ya de los provocadores años 60, pero su eco todavía retumba especialmente en los armarios de esta temporada, donde importantes diseñadores como Christian Dior o Thierry Mugler le apuestan a los vestidos cortos de silueta trapezoidal que son adaptación de los mini vestidos sesenteros pero con un toque moderno, cómodo y muy chic.
Foto: Hola.com

Debo confesar que siempre ha habido algo de esa ingenuidad de los 60 que me ha llamado mucho la atención y precisamente hace un par de meses compré este vestido que por el color y por el estampada me recordó esa mágica época, lo compré por instinto, porque me gustó, porque los colores me parecieron psicodélicos y porque me recordó algo de esos años de revolución.

Porque las tendencias siempre van y vuelven, hoy me visto feliz con este: “mi look sesentero”.
Llevo puesto:
Vestido sesentero: JC Penny, Zapatos: Zara, Gafas: Giorgio Armani